Portrait of a ceramic artist

Retrato de una artista ceramista

Descubre esta entrevista en la que Lou nos cuenta los secretos de la elaboración de estos guijarros, nos habla de su trayectoria y nos transmite su visión sobre la relación entre la materia y la creación.

Para acompañar el descubrimiento de nuestras fragancias en la tienda, hemos creado un objeto perfumado junto con Lou Dervieux, ceramista parisina. Juntas, hemos diseñado un guijarro de terracota, modelado a mano, inspirado en las piedras pulidas por los elementos en las costas bretonas, tierra de origen de Atelier Materi.

La materia se une al perfume

Estos guijarros, brutos y delicados, captan y difunden el perfume. Mucho más que simples soportes olfativos, son la expresión de una materia, de un gesto, de una emoción. Cada pieza es única, marcada por la huella de la mano del artista. A través de esta colaboración, reafirmamos nuestro deseo de establecer un diálogo entre el perfume y otras formas de creación, y de rodearnos de artesanos y artistas a lo largo de todo nuestro proceso.

En esta entrevista, Lou nos cuenta su proceso creativo, sus fuentes de inspiración y la historia que se esconde tras estas singulares piezas de cerámica.

¿Podrías contarnos tu trayectoria y qué te llevó a dedicarte a la cerámica?

Tras cursar un bachillerato especializado en artes aplicadas, ingresé en la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas de París (EnsAD), donde obtuve un máster en imagen impresa y dirección artística, y posteriormente un posmáster como artista interviniente. Esta formación me permitió explorar diferentes disciplinas, desde el diseño gráfico hasta la fotografía, antes de especializarme progresivamente en la cerámica.

Apasionada por los materiales y los oficios artesanales, decidí dedicarme a la porcelana de Limoges, seducida por la pureza y la delicadeza de este material.

Abrí mi taller en París en 2019, donde desarrollo una propuesta artística en torno a la transformación de objetos cotidianos en piezas de diseño. Mi trabajo consiste en reinterpretar formas procedentes del mundo industrial —botellas, envases de alimentos, frascos— para dotarlas de un nuevo valor estético y simbólico.

Paralelamente a mi práctica artística, he tenido la oportunidad de colaborar con otros creadores, marcas y galerías, lo que me ha permitido enriquecer mi universo y desarrollar colecciones en edición limitada. También he cofundado «Haute Température», una marca de lámparas creada junto con la diseñadora Elsa Pochat, que ha obtenido durante tres años consecutivos el sello «Fabricado en París» otorgado por el Ayuntamiento de París.

Hoy en día, sigo dedicándome a la creación de piezas únicas, a las colaboraciones y a la transmisión de mi saber hacer, con el objetivo de seguir cuestionando nuestra relación con los objetos y de poner en valor la artesanía contemporánea.

¿Cómo describirías tu universo y tu enfoque del material?

Mi universo gira en torno a la reinterpretación de los objetos cotidianos, en particular los envases y otros recipientes de plástico que invaden nuestros hogares. Me gusta dar un nuevo uso a estas formas industriales, a menudo efímeras, para incorporarlas al universo de la porcelana de Limoges, un material noble y delicado. Gracias al moldeado en yeso, reproduzco fielmente estas siluetas tan familiares, que luego transformo en objetos de diseño, a la vez conocidos y sorprendentes. Este contraste entre el aspecto banal del objeto original y la sofisticación de la porcelana crea un efecto de sorpresa e invita a mirarlo con otros ojos.

La decoración también ocupa un lugar esencial en mi trabajo: me gusta jugar con el dibujo, los motivos y los colores para aportar una dimensión gráfica y moderna a mis creaciones.

Este proyecto con Atelier Materi me ha permitido explorar un enfoque más orgánico, sin dejar de ser fiel a ese deseo de transformar lo ordinario en extraordinario y de celebrar la belleza del gesto y de la materia.

¿Qué técnicas se emplean en la fabricación de los guijarros de Atelier Materi, desde la materia prima hasta el producto acabado?

La fabricación de los guijarros de Atelier Materi combina una minuciosa técnica artesanal con el deseo de celebrar la diversidad y la irregularidad de la naturaleza. Cada guijarro se moldea a mano, sin moldes, lo que garantiza que cada pieza sea diferente, con sus propias asperezas y curvas, a imagen de los guijarros que se podrían recoger a orillas de un río. Esta irregularidad se busca deliberadamente: convierte a cada guijarro en un objeto único, portador de su propia historia y de la huella del gesto. No obstante, la fabricación exige precisión: cada trozo de arcilla se pesa minuciosamente para obtener un gramaje idéntico en todos los guijarros. Esto permite garantizar una coherencia en el tacto y en la difusión del perfume, al tiempo que deja espacio para la libre expresión de la forma.

Tras un secado lento al aire libre, los guijarros se cuecen una primera vez a 900 °C (lo que se denomina «bizcochado») y, posteriormente, una segunda vez a 1300 °C (gran fuego) para conferirles una gran solidez. Este proceso combina, por tanto, rigor y libertad, precisión y espontaneidad, para dar lugar a objetos a la vez coherentes y singulares, fieles al espíritu de la naturaleza.

¿Qué decisiones técnicas o estéticas has tomado para adaptarte al uso olfativo de estos objetos?

Para adaptarme a su uso olfativo, he optado por una arcilla en bruto, sin esmaltar, con el fin de conservar una superficie mate y porosa, capaz de difundir de la mejor manera posible las notas del perfume. Estéticamente, he dado prioridad a las formas irregulares, inspiradas en los guijarros naturales, con asperezas y variaciones de textura, para invitar a la manipulación y a la exploración sensorial.

El color beige natural refuerza esta impresión de autenticidad y sencillez, en armonía con el universo minimalista de Atelier Materi. Así, cada guijarro se convierte en un objeto sensorial completo, a la vez soporte del perfume e invitación al descubrimiento táctil.

Cada guijarro es único. ¿Qué significa para ti esta idea de variación, de la huella del gesto en cada pieza?

Normalmente, mi trabajo con la cerámica se articula en gran medida en torno a las series: me gusta explorar una misma forma o una misma idea a través de la repetición, al tiempo que acepto que cada pieza tiene su propia singularidad. Para este proyecto, el reto resultaba aún más interesante, ya que no suelo trabajar el modelado ni las formas naturales. Esto me permitió abordar el gesto de una forma más instintiva, casi meditativa, dejando que la mano guiara la materia sin intentar controlar totalmente el resultado.

Así, cada guijarro lleva la huella de ese gesto único, de ese encuentro entre la arcilla y la mano en un instante concreto. Aunque se respete el mismo peso para cada pieza, las formas, las asperezas y las texturas varían de forma natural, al igual que la naturaleza, que nunca reproduce dos veces el mismo guijarro. Es esta tensión entre la serie y la singularidad, entre la repetición y lo imprevisto, lo que me apasiona y lo que he intentado transmitir a través de este proyecto.

¿Qué te gustaría que sintieran o entendieran de tu trabajo las personas que descubran estos guijarros en los puntos de venta?

Me gustaría que los visitantes se sintieran conmovidos por la sencillez y la sinceridad de estos objetos. Que se tomaran el tiempo de observarlos, tocarlos, sentir su peso, su textura y, por supuesto, impregnarse de su aroma. Espero que esto despierte su curiosidad, sus ganas de volver a conectar con la materia y la artesanía, y que comprendan que detrás de cada guijarro hay un gesto, una historia y una atención al detalle. Más que un simple soporte para perfume, me gustaría que estos guijarros se percibieran como objetos en los que se dan cita la naturaleza, la mano del artesano y el universo olfativo de Atelier Materi.

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